Los coloridos escenarios de Mystere están salpicados de vestuarios por demás llamativos y estrafalarios para rendir un homenaje a la mejor tradición circense de la acrobacia, pero con el toque característico de esta compañía originada en Quebec, representado por tambores japoneses, palos chinos, equilibrio mano a mano, barra aérea alta, bungee y tablón coreano que llevan cada acto al límite mismo de las posibilidades humanas y escenográficas, poniendo al espectador al borde del asiento durante buena parte de los 90 minutos que dura el show.
Desde su estreno, el 25 de diciembre de 1993, Mystere ha sido vista por más 7.5 millones de personas y tanto los espectadores como la crítica le atribuyen haber marcado el comienzo de una nueva etapa de los espectáculos que se presentan en Las Vegas, pues representa lo que se ha definido como “imaginación sin inhibiciones”, sueños de formas y colores fantásticos, de músicas insospechadas y profundas que se vuelven realidad en el escenario, aunque sólo sea por un rato, gracias a las muchas horas de trabajo de cientos de personas y al talento de los creadores del Cirque du Soleil: Gilles Ste-Croix, Guy Laliberté y Franco Dragone.

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